La nueva imagen del Victoria Eugenia

7 de noviembre de 2006 a las 11:49:56

Victoria Eugenia

Las (interminables) obras del Teatro Victoria Eugenia de Donostia están llegando a su fin y ayer se presentó su nueva marca realizada por el, para mi siempre interesante, estudio Txema G. Amiano.

Dicen sus creadores que pretende dejar atrás a un lado la imagen clásica del edificio y que tiene un trazo “moderno y estilizado”. Las tres rayas representan la vista de la platea del teatro desde el escenario (vista no muy familiar para el espectador, en mi opinión). Comentan también que el nuevo logo “no debía identificarse con la música, la danza o el teatro ya que se trata de un espacio multidisciplinar” y se ha optado por la platea como “elemento unificador”.

La marca se remata con un manuscrito e informal “antzokia” que le da un toque más moderno y que no sé por qué me recuerda a la letra manuscrita de Chillida.

Tengo ganas de ver la marca en acción para ver como funciona.

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16 Comentarios

Bueno bueno, hace mucho que no escribir por aquí… Que decir sobre este trabajo tan “creativo” Alguién se traga que esto sea un buen proyecto? Se que primero habría de ver todo el proyecto, pero, aún a riesgo de equivocarme, digo que esta marca no va a funcionar. Ni creo que vaya a funcionar ni me trago las mentiras que dicen sus autores para justificarse.

Lo de la platea a que viene? La ve el espectador? Es característica del teatro? La sintetización y el resultado gráfico es correto? Donde ven sus autores la modernidad? En el uso de la caligrafia? Venga, por favor… Que no me hagan reir… El gesto manual es moderno? Desde cuando? El gesto manual tiene otras connotaciones. Y eso de que no se quiere que se relacione con la música… No os recuerda a un pentagrama? Si, ya se que el pentagrama tiene 5 lineas, pero a mi me lo trae a la memoria…

Esto no funciona.

A menos que las marcas sean muy malas o hayan sido creadas por algún diseñador sin visión de futuro que haga que estén demodés, yo soy partidario de no romper la imagen de instituciones como el Victoria Eugenia. Creo que la imagen del teatro tendría que ser continua, evolucionando poco a poco igual que va evolucionando la gente que va a ella, los espectáculos que se ofrecen o el mismo teatro (supongo que no tiene ni la misma iluminación ni los mismos asientos que el día de su inauguración original). Valoro mucho la marca como para que se coja y se tire a la basura sin más. El problema es que en todos estos tinglados no se contrata a un diseñador de forma continua para que vaya haciendo evolucionar la imagen cada año, sino que continuamente se echa el trabajo a la basura y se empieza de cero.

En fin… que todos sabemos de diseño, como todos sabemos de futbol o de webs, y no me he resistido a hacer mi comentario 😉

¡Apa Gari!, es la maravilla del diseño 😉 , que casi todo el mundo parece saber de ello, opinar de igual a igual, etc. Yo, desde luego, no me veo capacitado para opinar de igual a igual con un arquitecto y menos aún con un fontanero en sus respectivas labores. Eso sí, el diseño de la identidad de una marca está sujeto a la opinión de la gente a la que va dirigida y a la que no, es algo digno de discusión ya que trata de sintetizar el concepto y la personalidad del cliente.

¡Y lo difícil que es ponerse en el lugar del que ha estado ejecutando el trabajo!, saber si ha podido decidir plenamente sobre ello o el cliente lo ha dirigido casi totalmente, si hubo propuestas más adecuadas o no desde el punto de vista personal de cada cuál, cuál ha sido la evolución del trabajo y sus porqués, etc. Qué fácil nos resulta a todos criticar (yo el primero) como reacción inmediata cuando estamos al otro lado, y qué complicado resulta comprender lo citado anteriormente.

Lo cierto es que hay multitud de maneras en las que se puede representar un mismo logotipo. Lo difícil es que case con la idea individual de cada uno de los que lo observan.

A mí personalmente me ha llamado la atención el uso del color azul. Entiendo que puede ser por el txuriurdin de la ciudad. Personalmente, asocio este tipo de trabajo a una gama de colores cálidos por el imaginario propio del edificio, sus interiores y materiales. Puede que sea algo chocante pero que vayamos asumiendo como propio con el tiempo. Ya conocemos ejemplos previos y no sólo en diseño.

Una persona, una opinión. Es lo que tiene el diseño.

texto entero de la presentación:

La imagen del Victoria Eugenia responde a la nueva etapa que surge de la renovación y reforma del edificio, así como el objetivo de sus gestores por dotarle de una nueva orientación.

Con un trazo moderno y estilizado, el pictograma representa de forma audaz y dinámica la platea del teatro desde el punto de vista del escenario, subrayando la vocación multidisciplinar de esta nueva etapa, que acogerá todo tipo de artes escénicas. Hemos elegido la platea como elemento unificador que aglutina tanto la cinematografía como la danza, la ópera, el teatro o la música. Y, sobre todo la platea, porque es algo que caracteriza a un espacio como el Victoria Eugenia frente a otro tipo de auditorios y que otorga al espacio una característica fundamental: la proximidad. La platea envuelve el escenario… como el teatro Victoria Eugenia está llamado a envolver la oferta cultural de la que podremos disfrutar los guipuzcoanos y visitantes.

Es un pictograma abierto, casi abstracto, muy atractivo, que invita a compartir un espacio para las artes escénicas de calidad accesible para todos, superando el carácter un tanto elitista de la etapa anterior del teatro, gracias -sobre todo- a una programación de eventos amplísima y de alto nivel.

El pictograma descansa sobre el texto “Victoria Eugenia”, para el que se ha elegido una tipografía en mayúsculas, legible y sencilla, que dialoga con la palabra “antzokia” escrita a mano con un trazo enérgico y de gran personalidad. Este diálogo entre lo clásico y lo moderno, entre lo institucional y lo personal que se establece gracias a la combinación de las tipografías busca representar a un teatro profundamente renovado en el que se mantiene la arquitectura exterior que tan bien conocen todos los donostiarras, guipuzcoanos y visitantes habituales pero con un interior dotado de nuevas prestaciones, consiguiendo un aprovechamiento moderno de un espacio clásico. Esta relación entre lo clásico y lo moderno se sigue acentuando en los elementos gráficos y de comunicación (cartelería, catálogos…) que configuran la imagen corporativa del Victoria Eugenia.

El teatro es gestionado por Donostia Kultura y del Ayuntamiento donostiarra, y por ello también se ha elegido un azul brillante (presente en la imagen de las instituciones mencionadas) para el nombre del teatro, lo que le da un cierto carácter institucional y, sobre todo, muy donostiarra. El pictograma y la palabra “antzokia” van en negro, aportando la sobriedad y el equilibrio que requiere un espacio multidisciplinar dedicado a la cultura de calidad y a la celebración de congresos o exposiciones.

Esta nueva imagen que proponemos para el Victoria Eugenia quiere comunicar el carácter innovador, actual y dinámico al que aspira este teatro. Un teatro para todos, con una programación cuidada, variada y abierto a todo tipo de público, sin excepción.

Ni que decir que éste es sólo el primer paso. La imagen de todo espacio -máxime si su uso es cultural- se hace andando: su programación, sus usos y -sobre todo- sus usuarios conformarán la imagen real del teatro. El objetivo de este primer paso es crear un logotipo que acompañe y realce esa imagen real en su andadura.

A mi personalmente no me gusta, pero seguro que el estudio que lo a diseñado ha tenido sus razones para presentar definitivamente este logo. Ademas antes de criticar un trabajo hay que ver que tipo de propuestas ha presentado el estudio en concreto, ya que seguro estoy de que el cliente, en este caso el ayunta de donosti, ha tenido mucho que ver en la elección de este logo… Tb quiero recalcar que ya se estara trabajando en la nueva web del teatro, ( arista creo que gano el concurso, alguien me lo puede confirmar?), haber si nos sorprenden no? ….animo…

La verdad, a mi me parece un engaño y mediocre, por no decir que es una puta mierda. Me explico, si su creador hubiera o hubiese dicho que lo hizo así sin más, estaría genial, pero esos argumentos que no tienen ni pies ni cabeza, la verdad, suena a choteo, a no tengo ni una puta idea buena y voy a engañar a estos panolis. Queda muy bien darse el moco con ciertas palabras o frases y que luego te aplaudan diciendo: ¡Qué bueno! ¡Qué profundo! ¡Cuanto sabe este creativo!
En fin, que no me ha gustado nada.
Por otro lado, criticar es opinar. Y como bien dice el dicho; “las opiniones son como los culos, cada uno tiene el suyo”.
Por cierto, en otros casos si se decide hacer un logo sólo en castellano, aunque las condiciones sean en bilingue, no lo aceptan y me pregunto yo: ¿Este por qué sí?
No quiero pensar mal
Saludos a todos, incluidos a los que les guste el logo

A mi lo que más me gusta es la palabra manuscrita… No sé si se nota que conozco a la persona que lo ha escrito 😉

¿Es tuya? ¿Porqué me suena tanto esa letra?

lo hizo nago o fue el cabeza de familia?

Aupa Goio,

Aclarando un poco… Yo no he entrado al fondo de si el logo está bien o no, sino que he hablado de lo que yo creo que debería ser la política de trabajo con un logo. Me da pena ver los continuos “borrones y cuenta nueva” que se hacen de muchas imágenes corporativas ya que eso no ayuda nada a la consolidación de la marca.

Las instituciones con imagen consolidada cambian de imagen frecuente y sutilmente, y las que están cambiando completamente cada X años no se consolidan nunca.

Ahí has dado en el clavo, Gari. Tanto cambio y tan radical lo único que demuestra es falta de madurez y seguidismo.

Pero es que además… ¿cambiar a esto? Este tipo de mezclas me recuerdan a mis experimentos imposibles de mezclarlo todo en una obra total, cuando era joven y feliz desconocedor del mundo del diseño profesional.

El símbolo podría estar bien, pero es demasiado abstracto. Puede interpretarse como cuerdas de guitarra o como un patrocinio subliminal de Adidas. Es decir, no funciona bien. Casi mejor haber puesto un par de caretas de teatro y unas corcheas.

En cuanto al logo, no tiene ningún carácter. Un poco de sosísimo y balsámico azul (cuando el arte se supone que es algo emocionante, ¿no?) en una tipografía de palo seco que sí, es buena, pero no connota ni emoción (arte) ni clasicismo (el edificio)… ni tampoco vanguardia, porque el resultado es demasiado correcto, demasiado limpio como para ser preludio de nada.

Sabedor de esto, el que haya perpetrado el logo ha querido meterle una chispa de “transgresión” y “emoción” con el remate caligráfico, para ver si así se levanta la cosa. E individualmente está bastante bien, pero en este contexto confirma que esta marca quiere decir mucho y termina desafinando.

Como todos, me acostumbraré a la marca e incluso terminará dándome igual, como la M chicle de Movistar. Pero me da un poco de pena comprobar la falta de proyecto a medio plazo de las clases dirigentes provincianas, cómo simplemente se dejan llevar por las modas y, para colmo, llegan tarde. En Extremadura por lo menos apuestan por el software libre…

Kaixo Gari,… ya comprendí lo que querías decir, y estoy de acuerdo. Creo que lo que comentas es acertado. Y no sólo aplicado a la identidad corporativa. Creo que la misma idea de trabajo es aplicable incluso a los websites. Suele pasar lo mismo. Se crea un website, se deja macerar una temporada y al tiempo se cambia de arriba a abajo. Realmente un website debería evolucionar en paralelo a las necesidades de los usuarios y a los objetivos del cliente. Pero no ocurre así. Seguramente se podrán argumentar mil razones para comprender el porqué de este hecho.

La verdad es que no parece muy recomendable que la identidad de un logo como la personalidad de un individuo esté cambiando constantemente, a pesar de que nos acostumbremos al cambio.

Mi comentario venía a romper una lanza en favor de la labor del diseñador, ya que muchas veces es el propio cliente el que impone sus ideas y a uno le dejan de mero ejecutor (léase software con patas), otras veces uno trabaja subyugado por supuestos profesionales del tema cuyo criterio es más que discutible, etc. Me parece importante que la gente sepa que detrás de un resultado final ha podido haber mil incidencias que hacen que uno no esté orgulloso de la autoría de un trabajo. 🙂

Efectivamente Goio. Siempre que he dado alguna charla y he sacado ejemplos de algo a no hacer, he dicho primero algo parecido a:

“No se me tomen a mal estas críticas. Yo critico el resultado final, no al que lo ha hecho, ya que en un proyecto puede haber mil incidencias, desde falta de tiempo o presupuesto, hasta un cliente obstinado con una mala solución (generalmente lo hecho por la competencia más cercana) o mil participantes en el proyecto, cada uno toquiteando por aquí y por allá para al final, sacar un Frankenstein”.

Pero eso no quita para que podamos criticar el resultado final desde un punto de vista externo, sin que eso signifique que el autor se lo tome como algo personal, y menos cuando no sabemos quién es el que lo ha hecho. Normalmente, cuando a mí me han criticado un trabajo, por dentro estaba pensando “Ya… ya sé, pero si tu supieras cómo ha ido la cosa…”

No, si es lo que hemos hablado mil veces. El texto que citas lo resume perfectamente. Sintetiza bien ese tipo de situación.

El “si tu supieras” es el pan de cada día. No somos los únicos agentes de un resultado final y eso a veces no resulta tan transparente. Yo iba a incidir en ello. A veces el primer impulso hace que nos lancemos a una crítica demoledora como pataleta por lo que realmente se podría haber hecho y no se ha hecho. Es la decepción por no llegar a una cierta calidad, sea un trabajo nuestro o no. Es difícil que a alguien no le duelan las críticas porque si por él fuera quizá las cosas hubieran sido diferentes.

Por supuesto, las críticas si resultan constructivas y sinceras suponen un análisis interesante. Puntos de vista diversos que pueden ayudarnos a enriquecer y abrir nuestra perspectiva.

Anhelo ese utópico proyecto en el que realmente el criterio de uno realmente se pueda plasmar, fallemos o no en lo que hagamos. Y es que al final, es muy difícil acertar a la primera (no somos Dios) y las cosas se tienen que testear, ver las reacciones, manejar estadísticas, hacer encuestas, etc. en la medida de lo posible y hacer evolucionar el proyecto en base a lo analizado.

A ver si podemos hablar de estas cosas en el próximo cocktail de Cadius.
Besarkada bat!

[…] A Love, la mariposa, le recuerda MSN y en cierta manera tiene algo de razón (¿Ves cómo Euskaltel no es muy amiga de la web?) Todo esto me recuerda a la conversación que hemos tenido estos días atrás sobre si rediseñar es pillar una marca y dejarla irreconocible. A Euskaltel, no le venía mal un cambio de imagen, pero no sé yo si tanto y no sé hasta que punto es interesante mezclar las mariposas y los teléfonos móviles. Aunque ya nada me asombra. El logo de los buses de Donostia es una rana. Como siempre, de buen rollito, eh? Que pasen ustedes un buen fin de semana […]

Paseando por Reus, Tarragona, vi el símbolo del Teatre Fortuny, en la plaza principal de Reus. Me pareció una casualidad que el logo, más bien el imagotipo, del teatro se pareciera tanto al del teatro donostiarra… Es recurrente la imagen de los palcos pero es curioso.

http://img120.imagevenue.com/img.php?image=57703_logo_victoria_122_86lo.jpg

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