The fucking Who, un concierto demoledor cualquiera II
- Escrito por Borja Bujedo on May 25th, 2007 filed in Actualidad, Música, Opinión
Por Joseba Gómez
A las 10 de la noche del sábado 19 de mayo del 2007, el mundo se paró por unos instantes. Y toda la humanidad dirigió su mirada hacia un diminuto punto al norte de la península ibérica. Y en todos los corazones surgió el mismo sentimiento: un sentimiento de pureza, de felicidad, de plenitud. Algo así como que todo concordaba y que todas las piezas del puzzle que conforma el mundo coincidían en ese momento. Todo encajaba. Un sentimiento, en otras palabras, que “no se podía explicar”.
Un sueño bonito; ¿no es así?. El que toda la gente del mundo esté pendiente de un concierto de rock sería algo indescriptible. Pues en lo que a mi propio mundo respecta, eso ocurrió en la fecha y hora antedichas. Porque en ese momento, para mí solo había dos personas en el mundo; dos personas a menos de tres metros de mí, y que respondían a los nombres de Roger Daltrey y Pete Townshend. Dos personas que en los años 50 no se conocían entre sí, pero que estaban destinados a colaborar en el siguiente decenio para darle al mundo una patada en los cojones que ya se estaba mereciendo de largo, y hacer de este planeta algo más habitable.
Y, como digo, lo que sentí en ese momento es algo que “no se puede explicar”, porque estaba viendo con mis propios ojos algo que hasta entonces solo había oído, porque estaba viendo algo maravilloso, algo que me hacía recuperar mi confianza en el alma humana.
Porque estaba viendo a los Who.
The Who - Baba O’Riley BEC 2007 Bec Bilbao
Y, sobre todo, no se puede explicar por una cosa muy curiosa: porque la canción con la que iniciaron el concierto se llamaba precisamente I cant explain. Y eso es precisamente lo que significa ser adolescente. Algo indescriptible. Posiblemente, la canción con más mensaje de la historia. Así de claro. Y, por mucho que lo neguemos, somos y seremos niños y adolescentes toda la vida. Y por eso yo, que estoy casi en la treintena, bailé y coreé esa canción como si fuera lo último que hiciese en la vida, y conmigo, todos los presentes: muchos rondando los 50 o incluso más mayores. En ese momento teníamos todos 16 años o menos. 16 jodidos años.
Se sucedieron clásicos como Who are you, My generation o una de mis particulares debilidades: Pinball Wizard. Y por cada correspondiente ejecución de la inigualable pareja, se sucedía el correspondiente orgasmo por parte del respetable…
Y eso es todo. El sueño se acabó muy pronto, pero fue bonito mientras duró. Bonito el comprobar que dos personas que frisan la tercera edad sean capaces de devolver la ilusión a una sociedad cada vez más perdida. Por primera vez en la historia, parece que son los mayores los que tienen en su mano la oportunidad del cambio. Desde estas líneas, una llamada de socorro a la juventud: despertad. Y recordad que, como ya dijo alguien antes que yo, el muro de Berlín lo derribó la música, y solo la música.
Deja tu comentario