Pésimo

El balance de la aportación de las nuevas tecnologías de Internet a la calidad del periodismo español es tan triste que cualquier intento de rebatir está afimación no sería más que una burla al sentido común.
No sólo los cibermedios no han acercado más la información a los ciudadanos sino que ante su falta de veracidad han conseguido que estos desconfien más de lo que leen.
Basta con echar un ligero vistazo a cualquier periódico digital de nueva formación para darse cuenta de que las erratas, la mala maquetación y los errores ortográficos son los menores de sus problemas, si bien, con la llegada del ciberperiodismo el amarillismo -hasta ahora ausente en España- ha cobrado una dimensión desconocida e impensable.

No mencionare ningún medio en concreto porque pretendo vivir de este oficio pero incluso en los mejores ciberperiódicos -salvo en El País.com y pocos más- se mezcla en primera línea la opinión y la información con un descaro sorprendete. Este cancer ha llegado hasta tal punto que estos usos se han convertido en la norma, y cualquier intento de ser veraces se observa por los propios periodistas y su publico como una claudicación de la ideología del medio que estos en su ingenuidad adoptan como propia.
Es imposible negarlo los dirigentes de los cibermedios se ha auto-erigido una especie de misión evangelizadora de la masas pero que no es más que el reflejo de su propia estupidez.

Todo ello lo visten, estos caziques de la información, con la supuesta independencia y libertad que supone Internet. Sin embargo, de la misma manera, que desde que existe Google, todos estamos más vigilados que nunca, los cibermedios utilizan la imagen de libertad que ofrecen algunos bloggers de reconocido prestigio, comprandolos y alienandolos de mala manera, con la esperanza de atraer a su corte de fanáticos lectores. No hay ni que mencionar que lo consigen y que donde las divas blogeras dijeron Diego ahora dicen Rodrigo. Cèst la vie! Pero esto en el mejor de los casos porque en muchas ocasiones estos fichajes columnisticos no saben ni escribir pero hacen gracia, son misoginos pero venden morbo…
Ciertamente es un panórama desolador que está abocando al peridismo a su peor crisis de credibilidad con el agravante de que la calidad de sus textos ha caído en picado: incluso los libelos del siglo XVIII estaban mejor escritos….


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