Las flores del mal de nuestros días

El demonio a mi lado acecha en tentaciones;
como un aire impalpable lo siento en torno mío
lo respiro, lo siento quemando mis pulmones
de un culpable deseo con que, en vano, porfío

Toma a veces la forma, sabiendo que amo el arte,
de la más seductoras de las mujeres;
con pretextos y antojos que no echo a mala parte
acostumbra mis labios a nefandos placeres.

Cada vez más, me aleja de la dulce mirada
de Dios, dejando mi alma jadeante, fatigada
en medio de las negras llanuras del hastío.

Y pone ante mis ojos, llenos de confusiones,
heridas entreabiertas, espantosas visiones…
La destrucción preside este corazón mío

La destrucción Charles Baudeilare en Las Flores del Mal 1857

¿Qué puedo contar hoy en este humilde blog si todo lo que leo en la actualidad me parece mezquino y ridículo? Son las flores del mal de nuestros días.
Tal vez Charles Baudelaire no es el más conocido de los poetas modernos pero su obra Las flores del mal es uno de los libros de poesía más difundidos en Occidente. Ahora igual que siempre un Epígrafe para un libro condenado:

Lector apacible y bucólico,
hombre de bien, ingenuo y sano,
tira este libro saturniano,
que es orgiástico y melancólico

Si tu retórica no aprendiste
con Satán, astuto decano,
¡tíralo! Me leerás en vano,
o pensarás que a un loco leíste.

Pero si sabes bucear
en los abismos sin temblar,
léeme, y has de amarme, amigo;

alma elegida que, penando,
tu paraíso vas buscando,
¡compadéceme…, o te maldigo!

Epígrafe para un libro condenado
Las flores del mal

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