La palabra más bella

Las palabras son mágicas porque poseen el poder de evocar. Un simple “te quiero” o un “te odio” es la diferencia entre saltar o caer en un abismo. Con decir “bosque” o “luna” basta para hacer poesía porque activan en nuestra mente un mundo de sensaciones. Si somos humanos es gracias a ellas, si bien, sólo mediante la comunicación con otros seres podemos desarrollar todas las posibilidades que nos permite nuestra inteligencia. Algunos paleontólogos afirman que la causa de la desaparición de los neandertales se debió a que estos eran incapaces de desarrollar un lenguaje hablado y por lo tanto no podían desarrollar de manera adecuada estrategías de supervivencia con otros miembos de su tribu.

¿Cuál es la palabra más bella? Probablemente todas. Pero seguramente cada uno de nosotros tiene su palabra favorita. Decubrir cuál es la preferida entre los hispanohablantes es el motivo del concurso organizado por la Escuela de Escritores. Entre los participantes se encuentran personajes como José Luis Rodríguez Zapatero que ha elegido el término “generosidad” - esperemos que en los tiempos que corren sepa administrarla bien- y Mariano Rajoy que ha preferido decantarse por “palabra”.

Por su parte, el periodista y presidente de la agencia EFE Álex Grijelmo y el escritor Arturo Pérez Reverte han coincidido en seleccionar la palabra “ultramarinos” como su favorita.
Para mí la palabra más bella de todas las que existen es “empatía” porque significa sentir lo que sienten los otros y ponerte en su pellejo. La existencia de esta idea es la que nos permite ser algo más que simples seres pensantes. Tengo la sención de que si la evolución humana tiene que continuar, el desarrolló pleno de esta capacidad marcará el fin del camino inciado hace millones de años con las primeras particulas vivas y será la razón por la que no se puede obrar en contra de otro hombre, el lenguaje perfecto, el grado más alto de intelegencia.


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