Feliz cumpleaños, Appetite for Destruction
- Escrito por Borja Bujedo on July 22nd, 2007 filed in Actualidad, Música

Joseba Gómez
21 de julio de 1987. Una fecha cualquiera de hace 20 años. Una fecha que cambió la historia y la vida de muchos de nosotros para siempre.
21 de julio de 1987. Appetite for destruction ve la luz.
Dios mío, yo tenía 8 años, 8 jodidos años. No hay derecho, yo no estaba preparado para eso y sin embargo ocurrió.
12 canciones. 12 jodidas canciones y una sola actitud. 5 corazones que parieron una obra maestra imperecedera, a la altura de las pirámides de Egipto, de la Gioconda o de cualquier otra gran creación que se os ocurra.
5 corazones jóvenes. 5 personas que, pasados los años, demostrarían que en sus vidas privadas no eran perfectos.
Sin embargo, en un lejano verano de finales de los 80, crearon algo perfecto.
Axl, Slash, Izzy, Duff y Steven. Los cinco dioses por antonomasia de las últimas dos décadas del Rock, el quinteto que surgió de las cloacas y resucitó la actitud y la mala leche, las únicas personas que se atrevieron a dar una buena hostia en la mesa cuando nadie se atrevía a dar una hostia en la mesa de una vez por todas para dejar a un lado lo mediocre y amuermada que se había vuelto la música (y, por ende, la sociedad) a mediados de la década de los 80 del siglo XX.
Y las canciones… Qué se puede decir de las canciones en estas pobres líneas que no se haya dicho ya.
Welcome to the jungle. Ese riff, ese jodido riff que te traslada directamente al infierno. Esa letra que habla de la feroz competencia de la industria discográfica en Los Ángeles pero que en realidad va mucho más allá. La canción se dirige a nuestra mente: somos NOSOTROS los que estamos siempre en la jungla, llámese Los Angeles o Los Demonios, y somos NOSOTROS los que creamos nuestro propio infierno.
It’s so easy. Tranquilidad inicial que se transforma en pesadilla. El oyente no se puede engañar: ya no hay escapatoria.
Nightrain. Todo aquel que ame a los Gunners, tendría que saber lo que quiere decir la palabra que da título a la canción. No hay tiempo para descansos. El tren nocturno se te llevará por delante. ¿O hay algo peor que ser arrollado por un simple “tren nocturno”?
Out ta get me. Para el que escribe estas líneas, este tema es la anterior canción acelerada al máximo. Pero jamás un autoplagio ha sonado tan demoledor. Ad infinitum!
Mr. Brownstone. Sí, en verdad hay algo peor que ser arrollado por un ten nocturno.
Paradise city. ¿Un oasis en medio del caos? Sí, un oasis de arenas movedizas. La ciudad paraíso quizá no era como nos la imaginábamos.
My Michelle. Sí, pasados 20 años he de empezar a pensar que este tema pretende ser una balada. Quien sabe, quizá incluso lo sea.
Think about you. Todas las obras maestras tienen una gema que parece brillar menos que las demás, un patito feo que tarda años en convertirse en cisne.
Pasadas dos décadas me he dado cuenta que Think about you es la mejor canción del mejor disco de los 80.
Sweet child o’ mine. Que grande es ser joven. Pero qué ENORME será tener 80 años y escuchar esta maravilla a volumen 11 mientras abrazas a tus bisnietos.
You’re crazy. Lo sé. Y le doy gracias a esta canción por recordármelo.
Anything Goes. Me aproximo al último círculo del averno. Y constato que no estoy solo.
Rocket Queen. Ahora lo veo claro. Después de esta canción vendrá de nuevo el riff de Welcome to the jungle y todo comenzará de nuevo, porque Rocket Queen es de todo menos una despedida. Rocket Queen es el último saludo de bienvenida de Mefistófeles.
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July 22nd, 2007 at 5:58 pm
Un grandísimo disco probablemente de los más influyentes de la historia del rock. En eso creo que podemos estar de acuerdo casi todos ¿no?