De saqueo por Tallers

Por Joseba Gómez

Cualquier época del año es buena para visitar Barcelona.

El fin de semana pasado era el momento que yo tenía marcado en el calendario desde hacía semanas para llevar a cabo mi viaje a la Ciudad Condal.

La Sagrada Familia, el puerto, los parques, Las Ramblas…muchos objetivos para tan poco espacio de tiempo.

Pero todo ello quedaba relegado a un segundo plano, eclipsado por el objetivo principal de mi viaje: una visita a la Calle Tallers.

La Calle Tallers. Fuera del programa turístico oficial para la mayoría de visitantes de la capital catalana pero cita obligada para una inmensa minoría de freaks entre los que naturalmente me incluyo, Tallers es LA CALLE musical por excelencia de Europa: tiendas de discos casi en cada esquina, garitos rockeros, ambiente juvenil…en definitiva, un paraíso al alcance de la mano y a solo dos pasos de la Plaza de Cataluña (Tallers es la primera calle a la derecha nada más iniciarse la Rambla).

Tesla, Castelló, Revolver…establecimientos míticos que se iban sucediendo a cada paso; y mientras aumentaba la cantidad de bolsas repletas de vinilos y CD´s que yo portaba, disminuía escandalosamente la cuenta corriente que mi tarjeta de crédito albergaba. Particularmente, el dueño de Revolver todavía se estará frotando las manos con mi visita.

Entonces…¿valió la pena?: ¡Por supuesto!. Pasarse dos pares de horas gastando los cuartos en Tallers, rebuscando entre cubetas repletas de espléndidos vinilos…¡sencillamente no tiene precio!: esas apasionadas charlas con empleados que VIVEN la música, esas espléndidas portadas, ese LP que creías imposible de localizar y que de repente se halla en tus manos…en definitiva, ese particular mundo en miniatura que constituye la perla llamada Tallers engarzada en la corona que es Barcelona, resulta sencillamente imposible de olvidar por muchos años que pasen. En plena era de la piratería musical, aquel fin de semana de febrero cierta calle de la ciudad condal era un hervidero de juventud, pasión, vida y rock´n´roll.

Algún día volveré a Barcelona, y me reconforta pensar que Tallers estará ahí, esperándome impaciente.

P.D. Gracias, Oscar, por el trato recibido, el techo y la comida que nos ofreciste, y tus inmejorables explicaciones sobre los monumentos e historia de tu bella ciudad (ni el guía más experto podría igualar ese pozo de conocimientos que albergas). Te dedico este artículo y te deseo que sigas rockeando durante muchos años más.


2 Responses to “De saqueo por Tallers”

  1. Borja Bujedo Says:

    Es una gozada entrar por Tallers y descubir todos esos tesoros ocultos del rock con el aire bohemio de la Rambla. Yo en mis tiempos de Barcelona (snif,snif) me dejaba uns paston comprando discos en esa calle.

  2. Óscar Says:

    Thanks por la dedicatoria!!!!. Un placer ya lo sabes por ofrecerte mi amistad y hospitalidad. Que disfrutaras como un enano en Barna me congratula y a los que no habéis estado en Tallers-aunque ya no es lo que fue- no os perdáis una tarde de placer.

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