Caos en el Prat
- Escrito por Borja Bujedo on October 2nd, 2006 filed in Periodismo literario, Actualidad, Social, Periodismo
Hacer un reportaje que transmita emociones en una redacción de un periódico no es nada fácil. A veces nos topamos con el inmovimilismo de los redactores jefes y siempre con las inmensas dificultades que supone no faltar a la verdad sin dejar de encontrar una vía literaria para la historia. Por eso el periodismo es siempre bastante más complicado que cualquiera de los géneros literarios exceptuando la poesía. A lo largo de mi carrera periodística uno de los reportaje/crónica que mejor ha aunado la información y la literatura ha sido Pesadillas sin pijama, en el que cubrí la información del caos provocado en Prat por la huelga del personal de tierra de Iberia. Debo confesar que si a mí me hubieran dicho mis jefes que querían una pieza más informativa la hubiera hecho sin rechistar. Pero por suerte me dieron confianza para hacer algo más libre y reivínndicativo. Esto está bien pero un periodista siempre tiene que buscar esa suerte porque la mayoría de los redactores jefes son unos burocratas incapaces de ver más allá de sus propios ojos.
Bueno dejo tanto autobombo y pongo el repor (por cierto tengo que decir que unos argentinos escribieron al fotografo diciendo que habíamos hecho muy buena cobertura. Eso siempre ayuda.)
Dicen muchas personas que los aeropuertos son una representación en miniatura del mundo por la gente de todas las nacionalidades que se reúne en sus instalaciones. Si esto es así, el de Barcelona, fue ayer, la cara más grotesca que puede ofrecer la madre tierra. La causante de esta situación fue la huelga del personal de tierra de Iberia que provocó, que la indignación de los pasajeros fuera en aumento por la noche y que estos se convirtieran en los protagonistas de escenas de desesperación y actos de protesta. La tierra de nadie en la que se ha convertido el aeropuerto recordaba más a una imagen de un campo de refugiados que a un país moderno. Hasta dos mil personas según la Cruz Roja pudieron quedar atrapadas en el aeropuerto por la noche. Familias tumbadas en el suelo, tiendas de campaña, niños pasando las horas en cintas transportadores de maletas. Y, sobre todo, una sensación dominante de desamparo plasmada en la imagen de personas durmiendo debajo de las ruedas de un coche de exposición como pisados por una máquina sin escrúpulos.
Probablemente, la misma falta de escrúpulos por los que una mujer mayor que se desmayó no recibió asistencia médica durante 20 minutos y también la misma falta de razón por la que el desorden reina sin que haya suficientes agentes de la ley para poder impedir que se produzcan robos de maletas o impedir altercados entre los pasajeros. Y, en el fondo del caos personas que reclaman sus derechos.
“Ladrones queremos los aviones” o “queremos volar”, son algunas de los eslóganes que corean los pasajeros que se manifestaban en la Terminal A del aeropuerto. Todo ello mientras vigilan que sus equipajes no fueran robados o que sus hijos estuvieran cómodos allá en el fondo de la marea humana y de desperdicios, durmiendo bajo la potente luz de los focos, entre ellos un bebé de 15 días. Tan sólo hace un día vivían en un mundo civilizado y hoy muchos de ellos tienen un destino incierto. Aldo lo sabe bien. Ha venido con su familia de vacaciones a Barcelona desde Argentina, sin embargo, su viaje se ha convertido, en un infierno y puede convertirse en una trampa. “Me han cancelado el vuelo y me dicen que el siguiente no es hasta el 18 de agosto”, explica y se lamenta de que “no tiene dinero para permanecer aquí más tiempo”. Encima, como a muchos de los viajeros afectados le han ofrecido un pasaje a cambio de que pague 500 euros más del precio inicial.“Si no te mueves, te chupan la sangre”, dijo un pasajero argentino mientras se encaminaba apresuradamente con un grupo de personas a tomar la carretera de acceso al aeropuerto. A partir de ahí se produjeron atascos, más cánticos y conductores enfadados que casi atropellan a los manifestantes y que preguntaban “qué se va a solucionar con todo esto”. La respuesta era explícita: “A mí me joden y yo te jodo a ti”.
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